La producción de hidrocarburos en Vaca Muerta ha alcanzado cifras históricas, cerrando el último año con un récord de 860.000 barriles diarios en octubre, el más alto desde 1998. En diciembre, la provincia de Neuquén superó nuevamente sus marcas anteriores, llegando a 601.274 barriles diarios de crudo, lo que representa un aumento mensual del 1,85 % y un crecimiento interanual del 28,62 %.
Sin embargo, este crecimiento plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a largo plazo. Según Leonardo De Lella de Boston Consulting Group, el desafío actual es de naturaleza estructural y financiera, no solo técnico. A pesar de la madurez operativa de Vaca Muerta, se requiere un entorno adecuado para mantener las inversiones que permitan un aumento significativo en la producción.
El contexto de precios también se ha vuelto crítico, ya que los costos de operación se equilibran en torno a los 45 dólares por barril. Niveles más bajos de precios del crudo impactan en los márgenes de ganancia y limitan la capacidad de reinversión. La posibilidad de una reducción en el riesgo país se considera fundamental para mejorar el acceso al capital y asegurar el ritmo de inversión necesario para el futuro de la actividad.