Vaca Muerta ha evolucionado de ser una mera promesa geológica a una realidad económica tangible, con un crecimiento sostenido en la producción de petróleo y gas. Las inversiones están comenzando a consolidarse, lo que permite a Argentina recuperar un lugar destacado en el mapa energético global. Sin embargo, el debate sobre el futuro del país apenas comienza: ¿se limitará a exportar recursos naturales o aprovechará esta riqueza para impulsar un desarrollo industrial y tecnológico?
Las proyecciones indican que la formación en la cuenca neuquina aún no ha alcanzado el 4% de su potencial. Si esto se materializa, Argentina podría superar a Brasil en producción y posicionarse entre los principales productores de energía del hemisferio. No obstante, esta transformación exige una infraestructura adecuada, financiamiento, innovación tecnológica y coordinación entre el sector público y privado.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) revela que la mayoría de los proyectos aprobados están relacionados con energía y minería, mientras que las inversiones en infraestructura son limitadas. La situación actual muestra que, aunque se están atrayendo capitales para desarrollar los recursos, se requiere construir las obras necesarias para multiplicar la producción y lograr un desarrollo sostenible.
En este marco, la colaboración entre empresas, gobiernos e inversores es crucial. La Cámara de Empresas Químicas, Petroquímicas y Afines de Neuquén (QPQ) organizó el Vaca Muerta Energy Summit en Santiago de Chile, un evento que reunió a autoridades y empresarios del sector energético para discutir la integración regional y las oportunidades de inversión en la cuenca neuquina.