La creciente demanda de energía, agua e infraestructura será fundamental para el desarrollo de la inteligencia artificial, según expertos internacionales. Durante el Coloquio IDEA, se proyectaron inversiones de hasta US$100.000 millones en Vaca Muerta hacia 2030, con exportaciones que podrían superar los US$30.000 millones anuales.
Mark Esposito, profesor de Política Tecnológica en la Universidad Northeastern, y Julen Baztarrica, líder de práctica de Energía en McKinsey, destacaron que la infraestructura necesaria para sostener centros de datos incrementa la demanda mundial de energía. Esto posiciona a Vaca Muerta como un activo estratégico para Argentina en el contexto de la nueva economía tecnológica.
Esposito enfatizó que es crucial priorizar el desarrollo energético antes de avanzar en inteligencia artificial, advirtiendo que las inversiones en centros de procesamiento sin suficiente capacidad energética podrían resultar insostenibles. Los especialistas coincidieron en que la capacidad de Argentina para integrar energía, infraestructura y decisiones geopolíticas será determinante para su rol en la transformación tecnológica global.
Además, Baztarrica señaló que la demanda eléctrica en Argentina podría duplicarse, lo que plantea tanto desafíos como oportunidades para el país, que debe decidir si continuará como un “tomador de reglas” o comenzará a influir en la definición de esas reglas en el ámbito tecnológico.