El productor agropecuario Julio Ortega ha transformado su chacra familiar en Allen, donde antes se cultivaban peras y manzanas, ahora se siembra maíz que alimenta a un rodeo de 400 animales. Este cambio responde a la necesidad de adaptarse al aumento de los costos laborales y la competencia por mano de obra debido al desarrollo de Vaca Muerta.
La historia de la chacra data de hace más de cien años, cuando los abuelos de Ortega llegaron desde España. A lo largo de las décadas, la producción de frutas fue el eje de la actividad familiar, pero las crisis económicas impactaron negativamente en la fruticultura, llevando a la disminución de la escala del establecimiento. Ortega, tras años en el transporte, decidió regresar al campo y comenzó a transformar su empresa hacia la agricultura.
La transición a un sistema agrícola-ganadero comenzó hace 16 años, cuando Ortega sembró sus primeras 12 hectáreas de maíz. Esta elección se fundamentó no solo en consideraciones agronómicas, sino también en la necesidad de reducir la dependencia de mano de obra, ya que el cultivo de maíz requiere menos personal en comparación con las pasturas.