La expansión de Vaca Muerta enfrenta un desafío logístico significativo relacionado con el transporte de arena de fractura desde Entre Ríos hacia Neuquén. Este insumo, esencial para las operaciones de fracking, recorre más de 1.200 kilómetros y la industria evalúa tres opciones de transporte: camión, tren y vía fluvial. La demanda de arena en el sector de shale argentino se estima en alrededor de 6,5 millones de toneladas anuales, con proyecciones que podrían alcanzar entre 10 y 12 millones de toneladas hacia 2030.
En 2023, la demanda superaría los 6 millones de toneladas, y para 2027 se espera que se acerque a 8 millones. En la actualidad, el transporte terrestre es el más utilizado, con aproximadamente 2.000 camiones diarios y una proyección de 10.000 camiones mensuales en la cuenca neuquina, de los cuales 5.000 serían exclusivamente para arena. Se estima que cada pozo consume entre 10.000 y 15.000 toneladas, lo que equivale a más de 170.000 viajes anuales.
El estudio realizado para las provincias de Neuquén y Río Negro sugiere un aumento en el flujo de camiones de entre 15% y 148% hacia 2029. Ante la saturación de rutas, se considera que los bitrenes son una solución inmediata, ya que pueden transportar hasta 75 toneladas por viaje. A largo plazo, el ferrocarril se perfila como la opción más eficiente, con un proyecto que requiere 500 millones de dólares para el corredor Bahía Blanca-Neuquén, lo que podría multiplicar por 60 la carga actual.
El Ferrosur Roca, la línea ferroviaria que llega hasta Zapala, reportó una carga de 2,3 millones de toneladas en los primeros siete meses de 2026, con un crecimiento interanual cercano al 10%. Los operadores privados han solicitado una concesión de al menos 30 años para asegurar inversiones en este contexto.