El desarrollo de proyectos de gas natural licuado (GNL) en Vaca Muerta ha comenzado a extender su influencia más allá de la Cuenca Neuquina, posicionando a Río Negro como un nodo clave para las exportaciones energéticas de Argentina. La ubicación estratégica de la provincia en la costa atlántica permite que el gas extraído sea transportado eficientemente a mercados internacionales, facilitando el acceso directo a Europa y Asia, donde la demanda energética está en aumento.
La instalación de plantas de licuefacción en esta región no solo representa una ventaja competitiva, sino que también está vinculada a un modelo de crecimiento que integra la energía con sectores productivos tradicionales como la agricultura, la ganadería y la industria. Este enfoque busca sumar valor agregado y generar empleo a través de una mayor industrialización.
Además, la llegada de inversiones en el sector energético promete acelerar el desarrollo de infraestructura y mejorar la conectividad, lo que a su vez puede dinamizar las economías regionales de la provincia. Con una base productiva significativa y un fuerte compromiso con la expansión del riego, Río Negro se prepara para jugar un papel fundamental en la transformación del panorama energético argentino.