La intervención de Estados Unidos en Venezuela ha generado una nueva tensión en el panorama energético tanto regional como global. Aunque Vaca Muerta sigue creciendo a corto plazo, los proyectos de exportación de GNL enfrentan desafíos debido a la baja de precios y la incertidumbre en el contexto geopolítico. Daniel Dreizzen, en una reciente entrevista, consideró que el impacto inmediato de la crisis venezolana sobre Vaca Muerta ha sido exagerado, subrayando que la recuperación de la producción histórica de Venezuela es un proceso que tomará años, incluso en un escenario político favorable.
Dreizzen también destacó que el verdadero factor que afecta a Vaca Muerta es el precio internacional del petróleo, que ya está en descenso por diversas razones, incluyendo la producción de shale estadounidense y decisiones de la OPEP. En este sentido, advirtió que una caída a 50 dólares complicaría la situación para el desarrollo local. A pesar de esto, el exsubsecretario de Planeamiento Energético afirmó que la roca madre continuará creciendo, aunque de forma moderada, y que el ritmo de este desarrollo dependerá de la rentabilidad y el acceso al financiamiento.