El conflicto que se intensificó entre Israel y Estados Unidos contra Irán ha generado un impacto significativo en el precio del petróleo, afectando las dinámicas de la economía global. Para Argentina, este escenario presenta una dualidad: aunque puede incrementar los ingresos por exportaciones de petróleo, también podría ejercer presión sobre los precios de los combustibles y contribuir a la inflación, que ya lleva nueve meses en aumento.
Argentina ha alcanzado un récord en la producción de petróleo, superando los 880.000 barriles por día a principios de 2026, lo que representa un incremento del 16,5% en comparación con el año anterior. Este auge ha sido impulsado en gran medida por las operaciones en Vaca Muerta, que mostraron un crecimiento del 35,5% interanual. La producción interna satisface las necesidades del mercado, permitiendo que más de 300.000 barriles diarios se destinen a la exportación.
La variación en los precios internacionales del crudo se traduce rápidamente en divisas para Argentina, lo que a su vez promueve inversiones en la producción de shale oil. Daniel Montamat, ex secretario de Energía, destacó la relevancia de la geopolítica en este contexto, mencionando que Argentina y la región del Mercosur tienen la capacidad de ofrecer tanto seguridad alimentaria como energética.