La construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza con la finalización de su primera etapa, que incluye terminales tanto en tierra como mar adentro. Este proyecto, que representa una inversión de 3.000 millones de dólares, es considerado el mayor en infraestructura energética de Argentina en décadas y ha reunido a nueve petroleras.
Con el cierre de la mina de hierro Hipasam en 1992, la región ha visto un cambio significativo, y ahora con VMOS, se espera que cada día de retraso en su finalización represente una pérdida de exportaciones de hasta 60 millones de dólares. El presidente de YPF, Horacio Marín, ha asignado a Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura, para acelerar el proyecto, que se prevé esté listo en 18 meses.
Se anticipa que, para enero de 2027, el oleoducto comenzará a operar con una capacidad de 180.000 barriles por día, y las exportaciones iniciarán a finales de marzo. Para 2028, la capacidad del ducto alcanzará los 550.000 barriles por día, lo que generará un saldo de exportaciones proyectado superior a 5.000 millones de dólares anuales, a precios de 70 dólares por barril.