La tarea de editar un libro se presenta como un proceso delicado y sensible, que implica una entrega mutua entre el escritor y el editor. Esta dinámica permite que el libro adquiera su forma definitiva, convirtiéndose en un encuentro afortunado. Durante una conversación con los creadores de “Vaca Muerta”, se destacó la importancia de una lectura atenta y el entusiasmo que rodea el proceso de creación.
Los editores, al contar la historia, seleccionan aspectos clave como el tipo de papel, la tipografía, y el diseño del interior, lo que influye en la materialidad del libro. Este enfoque no solo se limita a la parte visual, sino que también incluye la elección de imágenes que dialogan con el texto, como las fotografías del hospital que forman parte de la narrativa.
La experiencia de trabajar con “Vaca Muerta” se vivió como un proceso enriquecedor, donde la interpretación y el sentido del texto se conjugan para dar vida a un libro que se transforma con cada lectura. La obra alcanza su esencia no solo durante la escritura y la edición, sino también en el momento de ser leída, convirtiéndose así en un texto continuamente renovado.