La captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos ha provocado un cambio significativo en el panorama energético, especialmente para Vaca Muerta. Este suceso, que se produce al inicio de 2026, trae consigo tanto oportunidades como riesgos para la industria local. Por un lado, se vislumbra una posible liquidez inmediata si los precios del crudo se mantienen inestables; sin embargo, también se pone en jaque la imagen de Argentina como una región estable, lo que podría afectar las ventas de GNL.
La situación geopolítica actual podría influir en los precios del Brent, lo que es crucial para las petroleras que enfrentan un punto de equilibrio financiero cercano a los USD 60 por barril. La necesidad de mantener altos precios internacionales es apremiante, especialmente para saldar USD 2.000 millones en Obligaciones Negociables. A mediano plazo, si la estrategia del gobierno de Donald Trump busca inundar el mercado con crudo venezolano, los proyectos argentinos podrían verse amenazados justo cuando el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur esté listo para operar.
Por otro lado, el director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, destacó que un aumento en los precios del crudo podría acelerar las inversiones en la cuenca neuquina, pero una caída en los precios ralentizaría el desarrollo. Actualmente, la inversión en exploración y producción de petróleo y gas asciende a aproximadamente 14.000 millones de dólares, y para avanzar en Vaca Muerta se requeriría el doble, lo que lleva a cuestionar el flujo de capitales necesario para dicho crecimiento.