La decisión de Chile de suspender de manera preventiva la importación de gas natural proveniente de Vaca Muerta ha generado un impacto considerable en la credibilidad exportadora de Argentina en el sector energético. Esta medida se debe a problemas técnicos relacionados con la calidad del gas, que no cumple con los estándares mínimos de pureza requeridos por las plantas de tratamiento chilenas.
El gas enviado a través del Gasoducto GasAndes, que atraviesa la Cordillera de los Andes, presenta una excesiva "transpiración" de líquidos, resultado de un fallo en el control del Punto de Rocío en las plantas de tratamiento de la Cuenca Neuquina. Este problema implica que el gas, al ser extraído, contiene metano, vapor de agua y vapores de hidrocarburos pesados, que si no son adecuadamente eliminados, pueden causar serias complicaciones operativas.
Entre los problemas que se pueden generar se encuentran la formación de tapones de hielo y daños en la infraestructura de transporte, lo que podría afectar gravemente la operatividad de las redes de distribución en Chile.