La situación en Vaca Muerta ha cambiado notablemente en los últimos años, pasando de una alta demanda de equipos de fractura a una sobreoferta actual. En julio se registraron 2.010 etapas de fractura, la cifra más baja del año, pero también un récord para el mes de julio en la serie histórica. Esta transformación se debe al aumento en el número de sets de fractura y a la mejora en la productividad de cada equipo.
Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, explicó que actualmente cerca del 30% de la capacidad de bombeo se encuentra ociosa, lo que contrasta con la época en que la escasez de equipos limitaba el desarrollo de la formación. La combinación de bombeo continuo, automatización y reducción de tiempos no productivos han permitido que los equipos actuales completen más etapas mensualmente.
Este nuevo escenario ha llevado a que las empresas ya no necesiten sumar equipos al mismo ritmo que antes. Además, YPF ha utilizado su escala para presionar los precios y establecer nuevas referencias económicas en el mercado, lo que impacta en toda la industria. La reciente adjudicación de un contrato a Halliburton por parte de YPF es un ejemplo de cómo una operadora con mayores recursos puede asegurar capacidad a largo plazo y fijar costos para otros actores del sector.