La producción no convencional en Vaca Muerta ha modificado la composición del gas que circula por los gasoductos troncales de Argentina, inyectando un gas con una presencia notable de etano. Este cambio, que ha generado preocupaciones sobre la seguridad en los hogares de millones de ciudadanos, fue abordado por Carlos Casares, exinterventor del ENARGAS, durante un seminario técnico organizado por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA).
Casares destacó que ciertos yacimientos están entregando hidrocarburos con hasta un 25% de etano, lo que ha elevado tanto el poder calorífico como el Índice de Wobbe, un indicador clave para la intercambiabilidad de los gases. Las mediciones en los gasoductos Perito Moreno y Neuba II han confirmado este aumento, superando los límites establecidos por normativas anteriores.
En respuesta a esta expansión productiva, el Estado nacional ha actualizado los parámetros técnicos a través de la norma NAG-602, asegurando que la seguridad de los usuarios no se vea comprometida. Para evaluar el impacto en los artefactos de gas, el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) realizó extensas pruebas de laboratorio, sometiendo diversos equipos a condiciones extremas con mezclas de gas que contenían un 25% de etano.
Los resultados de estas pruebas han proporcionado certezas al sector, confirmando que los artefactos cumplen con los requerimientos de consumo térmico necesarios. Además, el Gobierno está implementando un “Período de Transición” para un nuevo régimen de tarifas, asegurando así la adaptación a esta nueva realidad energética.