La industria del petróleo en Argentina enfrenta un nuevo desafío con la decisión de YPF de volver a utilizar arena de Entre Ríos, lo que ha generado paradas de camiones y plantas en la Línea Sur. Este cambio reabre un debate que parecía cerrado sobre el uso de arena local, que hasta ahora había cubierto cerca del cuarenta por ciento del abastecimiento en la cuenca de Vaca Muerta.
Desde 2019, la arena de Río Negro había alcanzado un récord de 1,4 millones de toneladas, gracias a su proximidad al yacimiento. Con el transporte representando más del setenta por ciento del costo de operación, la industria había optado por esta opción más cercana, a pesar de que la arena de Entre Ríos era considerada de mejor calidad.
El modelo argentino se inspiró en el de Estados Unidos, donde la arena extraída localmente en el Permian ha permitido a las operadoras reducir costos significativamente. Sin embargo, el modelo argentino no ha logrado replicar este éxito debido a que la calidad de la arena en Vaca Muerta no admite las mismas tolerancias que en el mercado estadounidense.
Esta situación plantea interrogantes sobre la estrategia a seguir y la necesidad de encontrar soluciones que equilibren la calidad del insumo y los costos de logística en la producción de petróleo en el país.