Francisco Torres, un joven artista de 24 años, ha comenzado a capturar la esencia de los paisajes de Neuquén a través de una serie de acuarelas. Cada fin de semana, se aventura en bicicleta, buscando rincones tranquilos donde pueda plasmar su visión creativa. Entre sus inspiraciones se encuentran el río Limay, las bardas y el Parque Norte, que se han convertido en protagonistas de su colección.
A pesar de que su interés por el arte se remonta a la infancia, fue en la adolescencia cuando su pasión quedó en un segundo plano debido a sus estudios en una escuela técnica. Francisco recuerda cómo su madre, profesora, fomentó su curiosidad y creatividad, mientras que su padre, soldador, le enseñó a resolver problemas de manera ingeniosa. Esta combinación de influencias ha sido fundamental en su desarrollo artístico.
Actualmente, Francisco comparte su proceso creativo en redes sociales, no solo como una forma de exposición, sino también como un medio para mantener su conexión con el arte en medio de la rutina diaria. Su compromiso con la pintura refleja una decisión consciente de no perder el contacto con su vocación a pesar de las distracciones de la vida cotidiana.