La situación del brazo Todero, un cauce natural del río Limay en Neuquén, ha generado un conflicto entre vecinos, desarrolladores y el Estado provincial. Este cauce permanece cerrado desde la década de 1970 tras ser rellenado por un propietario privado, lo que afectó significativamente los humedales de la zona. La Defensoría del Pueblo, representada por Gustavo Pereyra, anunció una reunión clave para la próxima semana que podría facilitar la reactivación de la obra necesaria para su reapertura.
La obra, denominada "Apertura, Sistematización y Saneamiento del Brazo Todero - Puente calle Anaya", fue licitada en 2023 y adjudicada a la empresa ARCO SRL, que ha estado vinculada a denuncias anteriores por el sellado del humedal. Este conflicto legal data de varios años, con el primer amparo judicial presentado en 2018 y posteriores reclamos en 2020, en medio de la pandemia, relacionados con obras en la península de Hiroki y la afectación del Paseo Costero.
Actualmente, alrededor de los barrios La Castellana y La Zagala, el brazo Todero rodea desarrollos inmobiliarios que han avanzado sobre los márgenes del cauce seco, lo que ha llevado a nuevas denuncias por la Defensoría para proteger el área. La reapertura del brazo es crucial para restaurar el ecosistema de la zona y mejorar las condiciones ambientales del entorno.