En un entorno natural de la cordillera neuquina, Gerardo Padilla ha desarrollado un queso que rinde homenaje al volcán Lanín, ícono de la región. Este emprendimiento busca capturar la esencia del territorio en cada bocado del producto lácteo.
Originario de La Plata, Gerardo se mudó hace casi cuatro años a San Martín de los Andes, donde se dedicó a la elaboración de quesos. Se graduó como ingeniero en alimentos en la Universidad Nacional de Quilmes y, desde sus inicios, ha trabajado en la industria láctea, incluyendo una pasantía en una empresa danesa que lo introdujo al mundo de los cultivos lácteos.
Su carrera abarcó aproximadamente 25 años de asesoramiento técnico y desarrollo de productos, lo que le permitió adquirir un vasto conocimiento sobre la producción de quesos. Gerardo ha aprendido sobre los procesos de elaboración, maduración y presentación de los quesos, así como las mejores formas de acompañarlos.
La decisión de dejar la vida en Buenos Aires y trasladarse a la montaña se intensificó durante la pandemia, que le hizo replantearse su estilo de vida. Buscando un equilibrio, encontró en San Martín de los Andes el lugar ideal para vivir, donde puede disfrutar de la tranquilidad y de un entorno natural, sin perder las oportunidades laborales que ofrece una ciudad.