Mauro Klimisch, propietario de Ragout Gourmet, ha decidido cerrar su local en calle Independencia 326 tras sufrir tres robos en menos de un año, dos de ellos en solo seis días. Indica que su decisión no se debe a problemas económicos, sino al miedo constante que ha generado la inseguridad en su vida y trabajo.
El primer robo ocurrió mientras se encontraba fuera de Neuquén en un evento gastronómico, donde delincuentes rompieron el frente del local y sustrajeron maquinaria y otros bienes. Las pérdidas en ese momento superaron los seis millones de pesos. A pesar del incidente, Klimisch había prometido continuar con su emprendimiento, que había construido a lo largo de seis años con arduo esfuerzo.
Sin embargo, la situación se volvió insostenible. “Nos robaron el lunes a la madrugada y nos volvieron a robar el sábado a la noche”, relató. La acumulación de hechos delictivos lo llevó a tomar la difícil decisión de cerrar su negocio definitivamente. “No cierro porque me fundí. Cierro porque me dejaron sin nada”, expresó entre lágrimas, mientras se prepara para entregar el local al propietario.