La historia de Alfajores Del Montañéz en Villa Traful se remonta a 1992, cuando Patricia Pasaron, ante una necesidad económica, comenzó a cocinar alfajores en una cocina a leña. Con el tiempo, esta actividad se transformó en su medio de vida. Hoy, celebra la obtención de la escritura de las tierras donde ha desarrollado tanto su familia como su negocio.
Patricia recuerda que sus primeras ventas no se realizaban en un local, sino que recorría la ruta, viajando hasta Confluencia y Villa La Angostura para vender sus alfajores de puerta a puerta. Con el paso de los años, estableció un recorrido mensual por diversas localidades como Neuquén, Cipolletti y Plottier, que aún se mantiene, ahora con su hija al mando de la fábrica.
El negocio se adaptó a los cambios, y la pandemia les brindó una oportunidad para abrir una tienda online, ampliando su presencia en el mercado. Actualmente, sus productos, que incluyen chocolates y licores, llegan a diferentes puntos del país, y este año reabrieron una heladería que Patricia había cerrado años atrás.
El vínculo entre la marca y el territorio es fuerte, y Patricia recuerda cómo la gente solía decir que no se podía ir de Traful sin llevar alfajores. Esta frase se convirtió en un mito fundacional del negocio. En 1994, la Provincia del Neuquén le otorgó un acta de posesión precaria, lo que marcó un hito en su historia empresarial.