Los pacientes y usuarios de servicios sociales en Neuquén enfrentan serias dificultades por el retraso en el pago de programas sociales, que supera los dos meses. Esta situación, que afecta a los sectores más vulnerables, ha sido atribuida a la gestión del gobierno de Figueroa, caracterizada por una creciente desorganización en la entrega de asistencia social.
Desde el comienzo de la administración, se han registrado demoras y complicaciones bajo el argumento de auditorías y controles. Sin embargo, en los últimos cinco meses, esta problemática se ha intensificado, llevando a muchos beneficiarios a desalentarse de solicitar ayuda. Las auditorías, que deberían tener un enfoque positivo, son vistas como una estrategia que vulnera los derechos de los trabajadores y afecta especialmente a las organizaciones piqueteras.
Los beneficiarios de estos programas, que incluyen personas que enfrentan violencia de género, discapacidad y problemas de salud mental, ven agravada su situación por la falta de transparencia en la gestión y el acceso a información sobre los aportes económicos.