La situación económica en Neuquén se torna complicada, con una notable disminución en la recaudación fiscal que impacta en los municipios. A pesar de que la administración del gobernador Rolando Figueroa busca presentar "buenas noticias" en su campaña hacia 2027, los datos reflejan una realidad preocupante. En febrero, la recaudación por Ingresos Brutos cayó en $ 1.100 millones, mientras que el impuesto inmobiliario disminuyó en casi $ 7.000 millones.
El ministro de Economía, Guillermo Koenig, ha declarado que, a pesar de la caída en los ingresos, el gobierno provincial mantiene un superávit fiscal. Sin embargo, este superávit contrasta con la reducción de transferencias a los municipios, que son esenciales para su funcionamiento. Las comunidades más vulnerables han intensificado sus reclamos salariales, especialmente en Chos Malal, y han llevado a cabo protestas frente a la Casa de Gobierno.
La llegada del invierno agrava la situación, con tarifas elevadas en servicios esenciales como electricidad, gas y agua, además de un aumento en los alquileres. Las transferencias automáticas del gobierno nacional a las provincias también han mostrado una baja significativa, con mermas del 8,1% en enero, 7,4% en febrero y 5,6% en marzo. A pesar de esto, el gobierno provincial afirma haber cerrado el primer trimestre con superávit.