Diego Jara, hijo de Orlando, quien fue asesinado y decapitado en Zapala el domingo por la madrugada, expresó su profundo dolor tras el trágico suceso. Por el crimen, fueron detenidos sus hermanos Fernando y Matías. Diego recordó que su padre era violento, especialmente cuando consumía alcohol, y que la familia había soportado años de abuso.
La familia Jara se mudó a la ciudad hace aproximadamente 20 años y, según Diego, siempre habían sido muy unidos. Sin embargo, la situación se tornó insostenible debido a la violencia del padre. Diego manifestó que nunca imaginó que sus propios hermanos estarían involucrados en un acto tan violento, y ahora se siente abrumado por la responsabilidad de cuidar a su madre y su hermana menor.
El joven también mencionó que sus hermanos habían tenido un camino alejado de las adicciones y que incluso uno de ellos había servido como soldado voluntario en una misión humanitaria en Haití. La situación actual ha dejado a Diego con una carga emocional significativa y una gran tristeza por la pérdida de su padre y de sus hermanos.