La muerte del soldado Pablo Córdoba, ocurrida el 1 de junio en la guarnición militar de Zapala, ha generado una creciente preocupación entre su familia. Córdoba, de 20 años, falleció tras recibir dos disparos en la cabeza mientras estaba de guardia. Su madre sostiene que es imposible que alguien se dispare dos veces en esa región, lo que ha llevado a la familia a solicitar que se investigue el caso como un homicidio.
El abogado que representa a la familia, Maximiliano Orpianessi, ha asumido la querella y argumenta que la situación debe ser tratada con seriedad. En su declaración, resaltó que el tipo de arma utilizada, un fusil semiautomático Fal, produce daños cerebrales significativos, lo que refuerza la hipótesis de que no se pudo tratar de un suicidio. La investigación está siendo llevada a cabo por la Policía Federal y la Justicia Federal de Zapala.
Inicialmente, las autoridades habían considerado la muerte como un posible suicidio, pero el descubrimiento de dos disparos ha cambiado el enfoque del caso. El abogado Orpianessi informó que el viernes pasado, tres soldados que estaban de guardia esa noche declararon ante la justicia, lo que podría aportar más claridad a la investigación.