La investigación por el asesinato de Mario Andrés Forquera, ocurrido en el Alto Valle de Neuquén, ha revelado detalles escalofriantes sobre la brutalidad del crimen. La fiscalía sostiene que Forquera fue desnudado, atado y ejecutado con una escopeta, antes de ser arrojado a una jaula de cerdos. Tres hombres, entre ellos Ricardo Cuevas, enfrentan cargos por este delito.
El rol clave en la localización del cadáver fue desempeñado por la expareja de Forquera, quien, alarmada por la falta de comunicación de su ex pareja en fechas significativas, decidió investigar su paradero. El 7 de julio, día de cumpleaños de uno de sus hijos, la mujer notó que Mario no se había comunicado, lo que la llevó a contactar a su sobrino, quien también desconocía su ubicación.
La denuncia por desaparición fue presentada el 8 de julio en la Comisaría 2ª de Neuquén. A través de su propia investigación en redes sociales, la mujer logró identificar a Cuevas, conocido por Forquera como su "compadre", y descubrió mensajes que indicaban que este último se encontraba en una chacra de Senillosa junto a antiguos compañeros de trabajo.
La investigación, que inicialmente parecía una simple ausencia, se ha convertido en un caso complejo que expone una posible estrategia de encubrimiento por parte de los imputados. La audiencia pública ha arrojado luz sobre los eventos que rodearon la desaparición de Forquera y la posterior investigación criminal.