La desaparición del soldado Omar Carrasco, ocurrida en marzo de 1994, generó una ola de protestas en Cutral Có y Zapala. Carrasco, quien había ingresado al Servicio Militar, fue declarado "desertor" tras su desaparición, lo que desató la incredulidad de su familia y la comunidad. Después de quince días de búsqueda, su cuerpo fue hallado el 6 de abril, con signos evidentes de tortura.
Las movilizaciones en la provincia crecieron, exigiendo justicia y esclarecimiento. La autopsia reveló lesiones graves, lo que desmintió la versión oficial de suicidio o muerte accidental. A pesar de las evidencias, la investigación no logró avanzar adecuadamente, y la presencia de miembros de Inteligencia militar complicó aún más el caso. La reacción de la comunidad fue contundente, reflejando el impacto del contexto político de la época, marcado por las políticas de privatización del gobierno de Carlos Menem.