El Tratado de Versalles, firmado en 1919, puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial. Este acuerdo impuso a Alemania condiciones severas, que incluyeron reparaciones económicas significativas, la pérdida de territorios y el desarme militar. Además, se le atribuyó la responsabilidad total del conflicto.
A pesar de su intención de establecer la paz, el tratado generó un profundo resentimiento en Alemania, lo que contribuyó a la inestabilidad en Europa y sentó las bases para futuros enfrentamientos, como la Segunda Guerra Mundial.