Nicolás Maduro, quien gobernó Venezuela durante 15 años, es señalado por su régimen dictatorial caracterizado por el uso de fraudes electorales, represión y corrupción. Su reciente captura junto a su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos, plantea dudas sobre el futuro del país y la región. La situación actual genera interrogantes sobre la posibilidad de una transición democrática en un contexto donde Estados Unidos parece asumir el control, estableciendo un gobierno provisional sin especificaciones claras.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha optado por ignorar a figuras como el presidente electo Edmundo González Urrutia y a María Corina Machado, premiada con el Nobel de la Paz. En su lugar, parece favorecer negociaciones con la vicepresidenta del régimen, Delcy Rodríguez, lo que sugiere una intención de mantener cierta continuidad dentro del chavismo para asegurar el suministro de petróleo. Este enfoque ha sido criticado por su falta de respeto a procesos democráticos y constitucionales.
En caso de que la supuesta transición no prospere, el escenario de una guerra civil podría surgir, aumentando el riesgo de una crisis humanitaria significativa. La intervención militar de Estados Unidos sienta un precedente político complicado, dado que se realizó sin la aprobación del Congreso estadounidense, lo que abre un debate sobre las implicancias legales y éticas de tales acciones en el orden internacional.