La reciente victoria del empresario Abelardo De la Espriella en Colombia marca un notable giro hacia la derecha en América Latina, continuando la tendencia observada en países como Argentina, Chile y Bolivia. Este cambio contrasta con el período anterior, que estuvo marcado por un avance hacia la centroizquierda y un contexto de bonanza debido a los altos precios de los commodities.
Actualmente, las naciones enfrentan una realidad de escasez y dificultades que afectan a amplios sectores de la población, lo que frena el crecimiento personal y genera un aumento en la desigualdad. La CEPAL ha señalado este fenómeno como una “doble trampa” de bajo crecimiento y alta desigualdad, junto con la erosión de la movilidad social que caracterizó la década anterior.
En el contexto peruano, la polarización se ha intensificado, evidenciada por las denuncias de fraude tras el balotaje, con el candidato perdedor Roberto Sánchez negándose a reconocer la victoria de Keiko Fujimori. Este clima de desconfianza resalta la frustración creciente entre las comunidades, que buscan nuevas alternativas de gobernanza, aunque limitan el poder de las novedades políticas.