Venezuela se encuentra en un momento crucial tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, lo que ha desencadenado un proceso de transición política. Con Delcy Rodríguez como presidenta interina, el país enfrenta tensiones internas mientras busca apoyo internacional. Esta semana, su gobierno liberó a ocho presos políticos, incluidos los opositores Enrique Márquez y Biagio Pilieri, un gesto que busca facilitar el diálogo y consolidar la paz.
La liberación de los opositores fue celebrada tanto por organizaciones de derechos humanos como por la oposición venezolana, aunque Foro Penal advierte que aún hay cientos de detenidos por motivos políticos. Este movimiento ha sido interpretado como un intento del gobierno interino para restaurar la confianza en un contexto marcado por años de represión.
Desde Washington, el presidente Donald Trump suspendió una segunda ofensiva militar, valorando los gestos de cooperación provenientes de Caracas. Además, se anunció que la dirigente opositora María Corina Machado viajará a la capital estadounidense para reunirse con funcionarios del gobierno y discutir los próximos pasos en el proceso de transición.
La comunidad internacional, representada por líderes como el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está atenta a estos acontecimientos y ha expresado la necesidad de una transición pacífica en Venezuela.