Recientes videos en redes sociales han mostrado a funcionarios uniformados en Venezuela saqueando los escombros de viviendas y edificios colapsados. Este comportamiento, que incluye la búsqueda de dinero, joyas y electrodomésticos, ha generado preocupación sobre la impunidad de las fuerzas de seguridad en el país.
No ha habido pronunciamientos de las autoridades respecto a estos incidentes, lo que plantea interrogantes sobre si se trata de actos aislados o parte de un patrón más amplio de delincuencia institucional. Las prácticas de extorsión, soborno y robos durante allanamientos sin orden judicial son comunes, lo que sugiere una falta de control sobre las fuerzas del orden.
La sensación de impunidad parece ser la norma, ya que los funcionarios creen que no enfrentarán consecuencias por sus acciones, salvo cuando sus delitos afecten a miembros del partido en el poder. Esta situación se agrava por la creencia de que el territorio y sus recursos son de uso exclusivo de quienes portan un uniforme, especialmente aquellos que muestran lealtad al régimen.