Un ataque con drones en un complejo vacacional en la ciudad rusa de Gelendzhik ha dejado un saldo de siete personas fallecidas, incluyendo a tres niños, y alrededor de 40 heridos. Este incidente, ocurrido en una zona turística a orillas del mar Negro, ha sido calificado por las autoridades rusas como un ataque deliberado contra civiles.
Las víctimas se encontraban en un área que, según la versión del Gobierno ruso, no era un objetivo militar. El ataque ha generado una gran preocupación debido a la presencia de civiles, especialmente menores, entre los fallecidos. Los servicios de emergencia respondieron rápidamente al incidente, atendiendo a los heridos y evaluando los daños en el complejo.
Este suceso resalta las graves consecuencias del conflicto entre Rusia y Ucrania, que ha visto un aumento en el uso de drones por ambos bandos. El Gobierno ruso ha denunciado el ataque, insistiendo en su carácter dirigido hacia la población civil, lo que vuelve a poner en el foco la muerte de inocentes en un contexto de guerra.