La construcción de las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en el río Santa Cruz ha enfrentado retrasos significativos desde su adjudicación en 2013 a una Unión Transitoria de Empresas (UTE). Este proyecto, financiado en gran parte por créditos de bancos de la República Popular China, tenía un costo total estimado de 4.700 millones de dólares, con el Estado argentino asumiendo 700 millones de esa suma.
Inicialmente, se esperaba que las represas comenzaran a generar energía en 2020, coincidiendo con el inicio del repago de los créditos. Sin embargo, el proyecto se ha desviado de su cronograma. En mayo de 2022, se publicó un Acuerdo de Enmienda que incrementó los costos adicionales a 5.000 millones de dólares, sumando 300 millones adicionales al monto original.
En mayo de 2023, se realizó un nuevo desembolso de 500 millones de dólares, con lo que los bancos chinos habían aportado aproximadamente el 45% del crédito comprometido. La UTE está compuesta por Gezhouba Group Company Limited, Electroingeniería S.A. e Hidrocuyo S.A., siendo la empresa china la que tiene el control mayoritario del consorcio, lo que le permite tomar decisiones clave sobre la obra.