La reciente serie de Copa Davis que enfrentó a Argentina y Turquía en el estadio Ruca Che de Neuquén utilizó una cancha de superficie dura, la cual fue alquilada a la empresa española GreenSet, propiedad del extenista Javier Sánchez Vicario. Este material, que pesó 20.000 kilos, fue trasladado desde Barcelona hasta el puerto de Buenos Aires, comenzando su trayecto el 23 de julio y llegando a su destino final en Neuquén el 3 de septiembre.
La Asociación Argentina de Tenis (AAT) no encontró proveedores locales que cumplieran con los estándares de la Federación Internacional de Tenis (ITF), lo que llevó a la decisión de contratar a GreenSet. Eddie Fiumara, director deportivo de la AAT, comentó que se evaluaron opciones en Chile, pero resultaron demasiado costosas. La empresa española fue seleccionada debido a su calidad y antecedentes, habiendo trabajado anteriormente con la AAT en otras competiciones.
El proceso de armado de la cancha tomó cuatro días y fue realizado por un equipo técnico enviado por GreenSet. Se colocó una protección especial sobre el parquet del estadio, seguida por placas de madera encastradas, un sellador y una pintura que incluía arena de sílice, lo cual ayuda a prevenir lesiones. La AAT pagó por este servicio una suma que alcanzó “seis dígitos en euros” y la superficie elegida fue de velocidad media, según la solicitud del capitán Javier Frana.