El aumento del precio del petróleo ha comenzado a afectar los costos de los combustibles en Argentina, con el barril de Brent alcanzando los US$113,17, un incremento del 4% en un solo día. Las refinadoras locales están alertando sobre la creciente diferencia con los precios internacionales, pero YPF, la principal compañía petrolera, ha decidido no aumentar sus tarifas por el momento.
Horacio Marín, CEO de YPF, anunció que mantendrán un mecanismo de amortiguación para mitigar la volatilidad del crudo, lo cual permite absorber parte de los aumentos de precios y registrar la diferencia en una cuenta compensadora. Durante la inauguración de un nuevo local de McDonald’s en una estación de servicio YPF, Marín aseguró que esta decisión es empresarial y no interviene el Gobierno como lo hacía anteriormente, enfatizando que no se han visto afectadas ni las inversiones en Vaca Muerta ni el suministro.
En agosto, YPF dominó el mercado de combustibles, con aproximadamente el 56% de las ventas de nafta y el 57% de gasoil. Esta situación pone presión sobre sus competidores, que ya han comenzado a aumentar sus precios. A finales de septiembre, Axion, Shell y Puma incrementaron sus tarifas de nafta en alrededor del 2,5% y el gasoil en cerca del 5%, mientras que YPF aplicó subas más moderadas, de solo 1%.
Dirigentes del sector han expresado su preocupación por la alta brecha entre el precio de importación y el precio local, lo que podría dificultar la absorción de costos y llevar a futuros ajustes en los precios al consumidor. Según informes, las importaciones de gasoil solo representaron el 1,6% del abastecimiento nacional entre enero y septiembre.