Argentina podría convertirse en proveedor de gas para Bolivia, un cambio significativo tras casi dos décadas de dependencia en sentido contrario. Un análisis de Alpes Energy sugiere que la disminución de la producción boliviana junto con el aumento de la producción de gas no convencional en la Cuenca Neuquina podría establecer un nuevo mercado energético regional. Sin embargo, la falta de acuerdos comerciales y la infraestructura necesaria aún son obstáculos a superar.
El informe indica que, a partir de 2031, Bolivia podría comenzar a importar gas de la producción neuquina. Este año se perfila como un posible punto de inflexión, aunque no se trata de un compromiso oficial ni de un acuerdo comercial concreto. La consultora destaca que, mientras Bolivia enfrenta una caída en sus yacimientos maduros, la Cuenca Neuquina ha incrementado su producción significativamente.
Bolivia ha visto una reducción drástica en su producción de gas, que ha disminuido más de la mitad en la última década. En su pico en 2014, el país alcanzó 59,6 millones de metros cúbicos diarios, pero se prevé que para 2026 la producción se reduzca a un promedio de 26,6 millones. Esto representa una caída acumulada cercana al 53%, lo que limita su capacidad de exportación y plantea dudas sobre su abastecimiento futuro.
Para Neuquén, esta situación podría abrir oportunidades para diversificar los destinos de exportación de gas de Vaca Muerta, siempre que se establezcan las condiciones técnicas y contractuales adecuadas.