La costa del Golfo San Matías ha experimentado transformaciones significativas a lo largo de su historia, gracias a la intervención del Estado mediante planificación y obras públicas. Infraestructuras como el ferrocarril que llegó a San Antonio a principios del siglo XX y el Canal Pomona–San Antonio Oeste, inaugurado en 1972, fueron fundamentales para el desarrollo de la región, permitiendo que las comunidades se establecieran de manera sostenible.
Sin embargo, la falta de un plan claro ha llevado a consecuencias negativas en ciertas áreas. La inversión en HIPASAM, aunque significativa, se realizó sin una estrategia que garantizara la continuidad del desarrollo local, lo que resultó en la pérdida de población tras el cierre de la mina en los años noventa. En contraste, el hidrógeno verde se presenta como una oportunidad, aunque su implementación en Punta Colorada aún depende de un plan urbano y territorial adecuado.
La situación actual resalta la importancia de contar con un enfoque integral que combine la planificación efectiva con las obras necesarias para asegurar un desarrollo sostenible en la región. La necesidad de una estrategia que contemple el agua, la energía y las rutas es crucial para enfrentar los desafíos que presenta el futuro de estas comunidades.