La producción de Vaca Muerta alcanzó en agosto de 2026 cerca de 670.000 barriles diarios de petróleo, lo que representa un aumento del 4,2% en comparación con julio. Este nuevo récord destaca el papel crucial de la formación en el ámbito energético de Argentina, evidenciando su transición de promesa a realidad productiva a nivel internacional.
Con el crecimiento sostenido, surge la necesidad de transformar esta producción en una ventaja competitiva. Las soluciones no solo residen en el subsuelo, sino en la capacidad de mejorar la logística y la infraestructura que acompañan la producción. El desafío ahora es optimizar el movimiento de los recursos, diversificar las opciones de exportación y coordinar inversiones para desarrollar un sistema integral que incluya proveedores y capital humano.
El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) es un claro ejemplo de esta evolución, con una capacidad proyectada de 377.400 barriles diarios y un enfoque en mejorar la evacuación hacia la costa atlántica. La logística energética requiere no solo ductos, sino también una planificación efectiva que contemple la movilidad de insumos y personas, así como un uso más eficiente de la infraestructura existente, incluyendo rutas y ferrocarriles.
La clave está en anticipar las nuevas necesidades de capacidad y facilitar una coordinación entre los sectores público y privado para que la infraestructura pueda soportar el crecimiento de manera efectiva.