El desarrollo de Vaca Muerta ha alcanzado un total de 3.337 pozos perforados hasta el 31 de julio, según registros de la Secretaría de Energía de la Nación. Sin embargo, la vida útil de estos pozos es limitada, siendo que más de 500 ya no producen y una treintena han sido abandonados.
Desde el inicio de la actividad en 2010, con un pozo de testeo, el sector ha evolucionado significativamente. En 2011 se realizó un segundo pozo, pero fue en 2012 cuando comenzó el desarrollo a gran escala con el acuerdo entre YPF y Chemical por Loma Campana.
A medida que avanzó la tecnología, los pozos han pasado de ser verticales a horizontales, permitiendo extensiones de producción que alcanzan los 5.000 metros, lo que eleva la longitud total de algunos pozos a más de 8.000 metros.
La industria ha aprendido a optimizar la perforación y producción, lo que ha llevado a que de los más de 3.300 pozos, 2.835 estén activos mientras que 502 no aportan producción. Este fenómeno refleja la curva de aprendizaje dentro del sector, donde las compañías han ido mejorando sus técnicas para maximizar la eficiencia.