El último trimestre del año es crucial para la evaluación económica, ya que permite analizar el crecimiento, la recaudación, la inflación, y otros indicadores clave. Este período, marcado por las festividades de fin de año y la menor cantidad de días laborables, presenta un comportamiento particular que influye en los resultados anuales.
En este contexto, surge la posibilidad de que Brasil elija a Flávio Bolsonaro como su próximo presidente. Esto podría cambiar la dinámica política entre Argentina y Brasil, facilitando la colaboración en proyectos conjuntos. Uno de los aspectos centrales de esta relación podría ser la exportación de gas argentino a Brasil, especialmente ante la disminución de gas en Bolivia, que históricamente ha abastecido a ese mercado.
Argentina, gracias a Vaca Muerta, cuenta con un creciente potencial de producción de gas. Sin embargo, para capitalizar esta oportunidad, se requiere inversión significativa. Actualmente, se está trabajando en la reversión del gasoducto del norte, que podría permitir el transporte de gas hacia Brasil. No obstante, para establecerse como un proveedor estratégico del sur brasileño, es necesario construir un nuevo gasoducto que conecte Vaca Muerta con Brasil, posiblemente a través de Uruguayana, con un costo estimado entre 3.000 y 4.000 millones de dólares.
Este proyecto exige financiamiento internacional y un acuerdo político sólido entre ambos países para avanzar en la infraestructura necesaria.