La relación entre Bolivia y Argentina en el ámbito energético podría experimentar un giro importante en los próximos años. Se prevé que Bolivia, que tradicionalmente ha sido un proveedor de gas natural para Argentina, podría convertirse en un comprador a partir de 2031. Esta posibilidad se deriva de un análisis de Alpes Energy, que indica una caída continua en la producción de gas boliviana junto con un aumento en la oferta de la Cuenca Neuquina.
Según las proyecciones, la producción de gas en Bolivia, que alcanzó los 56,6 millones de metros cúbicos diarios en 2016, podría reducirse a 26,6 millones de metros cúbicos diarios para 2026, lo que representa una disminución del 53% en diez años. Este descenso se debe al agotamiento de campos maduros, lo que plantea dudas sobre la capacidad de Bolivia para satisfacer su consumo interno y cumplir con sus compromisos de exportación.
En contraste, la producción de gas en la Cuenca Neuquina ha mostrado un crecimiento significativo, pasando de 70,7 millones de metros cúbicos diarios en 2016 a un promedio de 110 millones de metros cúbicos diarios entre enero y julio de 2026, un aumento del 56%. Sin embargo, es importante señalar que esta posible transformación en el comercio de gas entre ambos países aún es solo una hipótesis de mercado y no hay contratos firmados para 2031.
La eventual comercialización de gas argentino a Bolivia dependerá de diversos factores, incluyendo la evolución de la producción en Bolivia, la disponibilidad de gas en Argentina y la infraestructura de transporte existente.