La formación geológica de Vaca Muerta se destaca por su potencial para la producción de petróleo y gas, convirtiéndose en un importante activo estratégico para Argentina. Este yacimiento, ubicado en la Cuenca Neuquina, abarca aproximadamente 30.000 kilómetros cuadrados, superando en tamaño a la provincia de Tucumán.
Se estima que las inversiones comprometidas por las empresas operadoras alcanzarán los US$12.373 millones durante 2026, lo que representa un incremento del 16% respecto al período anterior. Proyectos significativos incluyen el de LLL Oil, promovido por YPF, que contempla una inversión de US$25.000 millones por un lapso de 15 años para perforar 1.152 pozos.
Otro anuncio relevante proviene de TotalEnergies, que destinará US$10.000 millones para aumentar su producción de hidrocarburos, incluyendo una inversión potencial de US$5.000 millones para el desarrollo petrolero en San Roque, Neuquén. Además, en octubre se aprobó un proyecto de Tecpetrol por US$6.400 millones para el bloque Los Toldos II Este, con el objetivo de alcanzar una producción de 70.000 barriles.
La explotación de estos recursos no convencionales requiere significativos desembolsos de capital y tecnología especializada, lo que ha llevado a que su desarrollo esté en manos de grandes compañías energéticas. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se presenta como un instrumento clave para fomentar nuevos avances en la región.