El crecimiento en sectores como Vaca Muerta y la minería ha contribuido a la generación de divisas, pero el impacto en el empleo y el consumo continúa generando inquietud. A pesar de que estas industrias fortalecen las cuentas externas, su repercusión en el mercado laboral y en los ingresos de los hogares no es tan evidente.
El politólogo Pablo Salinas ha señalado que la diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la vida cotidiana podría convertirse en un desafío significativo para el gobierno de Javier Milei. El debate sobre el Presupuesto y las próximas elecciones legislativas también influirán en la discusión económica.
Las actividades relacionadas con la energía y la minería requieren mano de obra especializada y, en algunos casos, ofrecen salarios altos. Sin embargo, este crecimiento no ha traducido en un aumento significativo del empleo en sectores como el comercio y los servicios, donde el consumo aún no se recupera con fuerza.
Salinas describió una situación económica caracterizada por la pérdida de poder adquisitivo y el cierre de negocios, lo que ha llevado a muchos a buscar alternativas laborales. El aumento de inscriptos en el monotributo y la expansión de plataformas de reparto y transporte indican que cada vez más personas buscan complementar sus ingresos, incluyendo trabajadores de mediana edad y jubilados.