El 29 de octubre de 1918, se produjo un hallazgo que transformó la historia de Neuquén al descubrir petróleo en la meseta de Plaza Huincul. Tras casi tres años de intentos, la perforadora alcanzó los 605 metros de profundidad y encontró lo que dos geólogos alemanes, Anselmo Windhausen y Juan Keidel, habían buscado durante años. Este descubrimiento fue clave para el desarrollo de Vaca Muerta.
Windhausen, nacido en 1882 en Lingen, y Keidel, quien llegó a Argentina en 1906, fueron contratados por el gobierno argentino para explorar un territorio poco conocido. La tarea implicaba recorrer grandes distancias a caballo, elaborar mapas y recoger muestras en un área sin infraestructuras adecuadas.
Entre 1912 y 1913, Windhausen exploró Río Negro y Neuquén, donde se hospedó con una de las primeras pobladoras de la zona, Carmen Funes. Durante sus viajes, identificó las características geológicas y los indicios de petróleo en la superficie, lo que lo llevó a seleccionar el sitio donde finalmente se perforó el Pozo Número 1.