El gobierno de Neuquén ha llegado a un acuerdo con la petrolera Fluxus para el cierre definitivo de 208 pozos ubicados en zonas urbanas de Neuquén y Plottier. Este plan busca garantizar la seguridad de las instalaciones y mitigar los conflictos entre la actividad hidrocarburífera y las áreas residenciales cercanas.
La medida surge en un contexto donde la actividad petrolera ha generado tanto crecimiento como problemas sociales en localidades aledañas a los centros de producción. El primer pozo en ser cerrado de manera segura es el de Bajada de Maida, y se estima que la inversión necesaria para cerrar cada pozo asciende hasta 250.000 dólares.
En Neuquén, se han perforado más de 53.000 pozos de gas y petróleo a lo largo de la provincia, con un último registro que indica que 24.902 pozos estaban en producción. De estos, aproximadamente 18.131 están clasificados como abandonados, mientras que hay otros 10.000 pozos inactivos o en espera de ser abandonados.
A diferencia de otras provincias, como Río Negro, que han implementado planes de estímulo para reactivar pozos parados, en Neuquén, casi el 95% de la producción proviene de Vaca Muerta. Por lo tanto, el cierre de estos pozos tiene un impacto marginal en la producción total de la provincia.