El crecimiento de Vaca Muerta ha llevado a un aumento notable en la actividad económica de Neuquén, impactando en la disponibilidad de vivienda. La ciudad experimenta un fenómeno inusual, ya que el pleno empleo se ha vuelto una realidad, impulsando la llegada de trabajadores y la expansión de la infraestructura local.
Las camionetas de las operadoras petroleras se han convertido en un símbolo del dinamismo de la región, marcando el pulso de un desarrollo que no cesa. Sin embargo, este crecimiento ha traído consigo un desafío significativo: la escasez de viviendas. La demanda ha superado la oferta, generando una crisis habitacional que afecta a los nuevos habitantes de la ciudad.