La industria petroquímica en Argentina experimenta un crecimiento significativo gracias a la actividad en Vaca Muerta, lo que ha permitido una notable reducción en las importaciones del 30% y un aumento en las exportaciones del 38%, generando ingresos cercanos a los US$ 910 millones. Este análisis proviene del estudio “Actividad petroquímica en la Argentina y Bahía Blanca”, realizado por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA).
Argentina actualmente dispone de una capacidad instalada de 7,7 millones de toneladas, distribuidas en ocho polos petroquímicos en varias provincias, incluyendo Plaza Huincul en Neuquén. Para 2024, se prevé que la producción nacional alcance 5,9 millones de toneladas, con un enfoque en bienes finales, básicos e intermedios.
El Polo Petroquímico de Bahía Blanca destaca por concentrar el 56,3% de la capacidad instalada y generar el 67% del volumen de producción, además de representar el 43% de las ventas al exterior del sector. El Ingeniero Gabriel Rodríguez Garrido, director ejecutivo del Instituto Petroquímico Argentino (IPA), subraya la importancia de esta industria para la competitividad y generación de empleo calificado en el país.
El futuro del sector parece prometedor, con planes de inversión que incluyen proyectos para duplicar la capacidad de producción de urea y nuevas inversiones en infraestructura y midstream que ascenderían a US$ 3.000 millones.