La industria energética en Argentina enfrenta la necesidad de una inversión de US$ 18.000 millones para aumentar los saldos exportables hacia países limítrofes. La construcción de nuevos gasoductos troncales y la mejora de los sistemas de transporte son esenciales para asegurar el abastecimiento regional. Las agendas de los sectores público y privado se están coordinando mediante incentivos fiscales y acuerdos bilaterales para acelerar las obras necesarias antes de que finalice la década.
Un informe de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) destaca la urgencia de realizar obras viales agresivas para que el gas argentino pueda acceder a los mercados del Cono Sur. Aunque el recurso es abundante, la infraestructura actual está operando al límite, lo que limita el volumen que se puede exportar regularmente.
Entre los proyectos clave se encuentra el Gasoducto Manuel Belgrano, que tiene un presupuesto aproximado de US$ 2.000 millones. Este ducto es fundamental para el transporte interno y se complementará con la ampliación del sistema Perito Moreno, a cargo de Transportadora de Gas del Sur (TGS), para mejorar los puntos de inyección del gas.
Las operadoras petroleras nacionales tienen la vista puesta en los mercados de Brasil y Chile. Para abastecer a la industria de San Pablo, se requiere un complejo sistema de tuberías en Brasil, que también está estimado en US$ 2.000 millones. Además, el gobierno de Neuquén ya ha iniciado negociaciones con empresas chilenas para aumentar la capacidad de bombeo a través del Gasoducto del Pacífico.