El crecimiento en Vaca Muerta ha alcanzado niveles récord, pero las pequeñas y medianas empresas que forman parte de su cadena de valor enfrentan una crisis financiera significativa. La demanda acelerada de inversiones está generando un cuello de botella, dificultando el acceso a capital en el mercado local.
Durante la reciente AOG Patagonia en Neuquén, Juan José Preciado, CEO de la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) Ricsa, expuso la disonancia entre la realidad de la industria en el interior y la perspectiva que se maneja desde Buenos Aires. Esta situación revela la necesidad de constantes inversiones para mantener la expansión operativa de los yacimientos.
Las pymes neuquinas están obligadas a optimizar sus finanzas debido a la restricción de crédito. Además, los plazos de pago extendidos por las operadoras han generado una presión sobre su liquidez. Preciado señaló que estos plazos, que pueden llegar hasta 40 días, obligan a las empresas a financiarse con su propio capital de trabajo, afectando su rentabilidad.
La política del Banco Central, centrada en la absorción de liquidez para controlar la inflación, ha encarecido el financiamiento para las pymes petroleras, lo que agrava aún más la situación. En este contexto, el sistema de SGR ha cobrado relevancia, originando avales mensuales que oscilan entre 18.000 y 20.000 millones de pesos, de los cuales el 60% se destina a empresas relacionadas con la minería y el shale neuquino. Sin embargo, el aumento de las tasas de interés complica las operaciones de estas empresas.