El modelo económico actual enfrenta múltiples desafíos, caracterizado por un ajuste continuo, un atraso cambiario y reservas en rojo. La situación se complica aún más debido a un endeudamiento elevado que se utiliza para pagar deudas más baratas, lo cual genera un contexto de actividad y consumo en desaceleración.
Ante este escenario, surge la inquietud sobre si Venezuela podrá ser la fuente del shock externo que muchos temen, lo que plantea nuevas preguntas sobre la estabilidad económica en la región.